
Su nombre era Steve Dain. En 1976, le estaban haciendo una entrevista en la televisión, sobre la lucha por mantener su trabajo como maestro porque había hecho la transición de mujer a hombre. El año anterior, había sido nombrado Maestro del Año en California. Aún así estaba tranquilo, seguro de sí mismo, elocuente y muy claro acerca de quién era como hombre. Y en ese momento supe que era posible: yo también podía convertirme en el hombre que sabía que era.
Tener una comunidad, otros hombres trans con quienes compartir y hablar sobre nuestras experiencias, boletines hechos por otras personas trans, conexiones con terapeutas y doctores que estaban dispuestes a escuchar y ayudarnos a lograr nuestra indentidad. Y especialmente conocer a hombres de otas generaciones, que habían sobrevivido, que estaban viviendo y disfrutando sus vidas, compartiendo las historias de quienes vinieron antes.